"Gracias Doctor Esperanzado"
Una brisa empuja flores recién amanecidas,
lleva con ella voces del oriente,
que hacen eco con tu cabeza,
ya no sabes que dice el hombre de la radio.
Un gran ruido hace en tu cabeza,
en tu viaje sabes que no entiendes mas que tus palabras,
que entiendes un idioma, que tus palabras ya no existen
que no alcanza con hablar con el espejo.
Queres hablar con tu amigo, pero ya no se entienden,
ya no escuchas al hombre de la radio,
no escuchas mas discursos políticos,
la recepcionista del doctor Esperanto
no entiende lo que decís, pero el murmullo es lo único esperanzador,
te da la pista, el doctor tiene la solución.
En la sala de espera un circo hay, desde un japones hasta un africano,
todos extienden la mano, todos sordos atentos al doctor esperanto,
por que sus palabras son las únicas que entendemos.
Por que nuestros idiomas son distintos, somos sordos ante un viento,
ciegos ante una luz, somos incapaces de comunicarnos.
Hermanos de sangre me entienden, pero no me escuchan,
hermanos que no me entienden, escúchenme, por que tengo algo muy importante para decir,
algo que el hombre de la radio no sabe, que un político trata de ocultar,
es que el doctor esperanto nos quiere ayudar, a escucharnos, entendernos,
entre hombres, entre terrestres, entre caminantes.
Leamos un libro que nos de esperanza, escuchemos la palabra del doctor,
que nos quiere unir con su lengua, que quiere escuchar, lo que dice el oriente,
el occidente, lo que tengo que decir yo, quiero tener la esperanza,
la esperanza esperanzadora de que podre escuchar lo que dices hermano,
de que entenderé, que aunque tus labios muestren tristeza, tienes la esperanza de que todo estará bien, mientras yo te escuche.
He comprendido, gracias Doctor Esperanto.
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